ME NEGARON LA ESTRELLA PERO ME CONCEDIERON EL MICHELÍN: ¡DIVINA COMPENSACIÓN!

domingo, mayo 3

ENTRADA LIBRE

¡Corre Toxi, corre! – gritó el Felpa a su amiguito. Es de vital importancia coger un buen sitio. Ya se sabe que la hora del recreo es sagrada en todos los centros educativos. Momento lúdico para compartir con los compis y desahogar las tensiones acumuladas, aunque sea a hostias. Todos se afanan en contar aventuras, bis a bis, desamores, pasar merca, infundir respeto, relatar atracos… lo corriente. Pero hoy al Toxi se le ve rebotado. La última jugarreta de la Chichi, una directora de prisión arrogante con aires de ministra sexy ocupando un puesto que le va pequeño, le ha rasgado la dignidad hasta sangrar.


Pero qué cara traes chaval – constató el Felpa. Ya te digo – explicitó con maestría el dolido reo – a la Churri no se le ocurre otra cosa que hacerme compartir celda. Su compañero lo miró extrañado - ¿y desde cuándo es eso nuevo? – le preguntó con guasa. No coño – respondió – pero es que me han endiñado a un lumbreras de prevaricador. No jodas – soltó asustado el Felpa – un curita, lo que nos faltaba. Toxi lo miró con resignación – pero que burro eres, he dicho prevaricador, no predicador. Felpa quedó horrorizado – ¡oid todos, el Toxi comparte lecho de amor con un señorito!. El clamor no se hizo esperar: ¡que falta de respeto! – vociferaron – ¿dónde iremos a parar?. Todos hicieron piña alrededor. Entonces Toxi, con su honor de marrullero afrentado, levantó la cabeza y exclamó: ¡Compañeros, olvídense de los viejos tiempos, las prisiones ya no son lo que eran! – y con el puño cerrado de la rabia gritó – ¡ahora se permite entrar a cualquiera!.

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